domingo, 10 de marzo de 2013

Prosa uno

No había sonado aún la vida, pero vi a tiempo. El orden, en la palabra, y en el sonido la energía.

Asistí a cómo blandían la palabra. No la "ablandaban", no (aunque, pensándolo bien...). Pero la blandían. Ya para estrellarla sin misericordia al gentío. Ya para herirme humano (lo más difícil, con la palabra), como Gonzalo Rojas, ignorando muros y cinismos.

Y con el sonido, mendigo siempre. Un poco menos en verbo. Y nace, y los vecinos, y "hoy no puedo", y "se cotiza" alguien y vuelta a empezar.

Leí que los músicos enfrentan más rechazo en un día que muchas personas en un año. Pero, también, lo leí en Facebook, así que...

Pasó el tiempo y se quedan los ecos. Porque no creo en los fantasmas, sí en los ecos. Y el punto es que todos, todos: menos yo.

No ha sonado aún la vida, pero, a tiempo, más me vale.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario