domingo, 31 de marzo de 2013

Lujo

La depresión es un lujo.

Deprimirse es un lujo propio de clases educadas con necesidades básicas resueltas.

Si el proletariado tuviera tiempo y oportunidad de deprimirse (como colofón), hace mucho que las clases populares habrían desaparecido en suicidios epidémicos.

¿Dónde están los casos de analfabetas deprimidos o con trastorno bipolar?

Para deprimirse hay que tener, al menos, station wagon del año para ir a la terapia y iPhone5.

Si no, ¿qué chiste tiene?

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